Reflexiones desde el Reino del Sol

Nada de lo que se cuenta en este blog debe considerase exacto, cierto ni mucho menos fiable

14.3.08

AY PEPIÑO NO TE RAYES


9 de la mañana del domingo 9 de marzo de 2008.
Colegio Electoral Paradai, en Lugo.
José Blanco, número dos del PSOE y candidato por esta provincia gallega, ejerce de ciudadano madrugador. Es un momento importante en la vida de todo demócrata que se precie. Un momento para rememorar alrededor del fuego, con los nietos sentados a los pies de la mecedora: "Yo estuve allí. Contribuí al segundo triunfo electoral consecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero".

Un momento propicio, con todo a favor: dos urnas, una de color blanco para el Congreso y otra de color salmón, para el Senado; dos sobres, uno blanco para el Congreso y otro salmón, para el Senado; dos tipos de papeletas, una blanca para el Congreso y otra salmón para el Senado. La clase de cosas que le encantaba explicar a Coco en Barrio Sésamo. Blanco por aquí, salmón por allá. Papeleta para adentro, papeleta para afuera.

Sí, todo estaba a favor para el gran día de un gran demócrata. Todo era propicio. José Blanco tiene en la foto de El País cara de haber dormido bien. Se acicaló con esmero, quizá estrenó ropa interior para señalar jornada tan solemne. Es seguro que tenía su voto decidido desde años antes y, probablemente, preparó los sobres con pulcritud y los dejó bajo el llavero la noche anterior.

Todo iba a funcionar, todo marchaba sin pliegues ni sobresaltos ni instrucciones complicadas. Era la fiesta de la democracia, el día de José Blanco, número dos del PSOE. Hasta que llegó el momento de la verdad. Solo frente a la urna, José Blanco no podía equivocarse y, sin embargo, votó nulo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Perdón por la falta de anonimato, pero es que me fuí a la procesión y se me olvido activarlo, recé por todos vosotros y vosotras.

Anónimo dijo...

se nota la desgana que tiene de votar y, por supuesto: las ganas de arreglar algo

¡Viva la Anarquía!
Ni Dios, ni estado, ni patrón. Autogestión